Reflexiones tras la XI Mesa Redonda del Sector Utilities organizada por JAGGAER
Cada año que pasa, la función de Compras en el sector utilities gana peso estratégico. La última edición de nuestra Mesa Redonda reunió a directivos de las principales compañías del sector para hablar sin filtros de un tema que ya no admite más debate teórico: la Inteligencia Artificial.
La IA ya genera resultados medibles — y los números empiezan a hablar
Algunas compañías del sector llevan meses trabajando con IA en producción. Los datos que manejan hablan de decenas de miles de horas de eficiencia identificadas. No son proyectos piloto: son implementaciones reales, a escala, con infraestructura consolidada. Para las organizaciones que aún están en fase de exploración, el mensaje es claro: el reloj corre.
El mayor obstáculo no es la tecnología — es la adopción
Esta fue, probablemente, la conclusión más repetida a lo largo del debate. Implantar IA es la parte fácil, conseguir que los equipos la usen de forma natural, constante y productiva es otro desafío completamente distinto.
Las organizaciones que mejor están avanzando comparten un patrón común:
- Incentivan activamente el uso. Quien más adopta, más reconocimiento recibe.
- No dejan a nadie fuera desde el principio. La IA no es solo para los perfiles técnicos.
- La eficiencia se interioriza, no se impone. El cambio cultural precede al tecnológico.
- Diseñan bien antes de implementar rápido. La velocidad sin estructura genera rechazo.
En cuanto a qué se está automatizando, los procesos repetitivos y basados en reglas siguen siendo el punto de partida más habitual. Pero el salto cualitativo está llegando: análisis de ofertas, scoring de proveedores, gestión de riesgos y soporte a la toma de decisiones son los ámbitos donde la IA empieza a generar valor diferencial.
La clave del éxito, coincidieron los participantes, es identificar a los early adopters internos y convertirlos en palanca de cambio — no esperar a que toda la organización esté lista.
El futuro: equipos humanos potenciados, no reemplazados
Uno de los marcos más interesantes que emergió del debate: el objetivo no es automatizar personas, sino amplificar su capacidad. Los equipos de compras del futuro serán los que mejor combinen el conocimiento de negocio acumulado durante años con las capacidades analíticas que ofrece la IA.
Para que eso funcione, el roll out debe ser controlado: delimitar bien los roles, trabajar de la mano con los partners tecnológicos de confianza y avanzar de forma estructurada.
La experiencia acumulada vuelve a ser un activo diferencial
Paradójicamente, la IA está revalorizando algo muy humano: los años de experiencia en una categoría. El category manager con décadas de conocimiento tiene una ventaja que ningún modelo puede replicar de la noche a la mañana. La IA gestiona el ruido; el expertise toma las decisiones que realmente importan.
IA como herramienta de visibilidad estratégica para Compras
Más allá de la eficiencia operativa, la IA ofrece algo que la dirección entiende y valora: visibilidad clara sobre la cadena de suministro. Saber con precisión qué proveedores están en cada nivel de riesgo, anticipar disrupciones, demostrar el valor de Compras con datos concretos — eso es difícilmente cuestionable en un comité de dirección.
Otro de los temas de los que se habló en la mesa redonda de utilities es uno de los que ya nos ha acompañado durante años: la Sostenibilidad en Compras.
Si la IA automatiza parte del trabajo operativo, Compras necesita responder elevando su aportación porque ninguna función de la empresa tiene tanta visibilidad sobre los riesgos de la cadena de suministro como Compras.
El reto es de narrativa tanto como de capacidad: dejar de venderse como eficiencia y empezar a venderse como gestión de riesgos.
Sostenibilidad y datos: el talón de Aquiles está en las pymes
La función de compras gestiona cada vez más parámetros de sostenibilidad — criterios ESG, huella de carbono, condiciones laborales en la cadena. El problema es que la calidad del dato en
origen, especialmente en proveedores pequeños y medianos, es muy débil.
El volumen de información exigida crece. La capacidad de las pymes para reportarla, no. Este desajuste es uno de los grandes retos sin resolver del sector, y resolverlo requiere tanto herramientas tecnológicas como un enfoque pedagógico con la base de proveedores.
ESG como criterio de segmentación del riesgo proveedor
Un enfoque práctico que ganó terreno en el debate: usar los criterios ESG para clasificar a los proveedores por nivel de riesgo y adaptar el proceso a cada segmento. Los proveedores de bajo riesgo pueden tener un proceso simplificado y más automatizado; los de riesgo medio o alto requieren documentación adicional y mayor seguimiento.
La IA puede hacer esta segmentación más objetiva, más ágil y más escalable — lo que antes requería semanas de trabajo manual puede automatizarse sin perder rigor.
CBAM: la regulación va por delante de la capacidad técnica del mercado
El Carbon Border Adjustment Mechanism (CBAM) ya es una realidad que impacta en las decisiones de compra. El diagnóstico del sector es directo: la normativa avanza más rápido que la capacidad del mercado para adaptarse a ella.
Productos como el acero de baja emisión o los materiales reciclados tienen un diferencial de coste creciente, y el mercado todavía no tiene claro cómo distribuirlo. La capacitación técnica de los equipos de compras en materia regulatoria se convierte, en este contexto, en una necesidad urgente — no en una opción.
La XI Mesa Redonda del Sector Utilities dejó una imagen clara: las compañías punteras ya no están debatiendo si implementar IA o si integrar la sostenibilidad en su modelo de compras. Están debatiendo cómo hacerlo mejor.
El debate más valioso, sin embargo, no fue sobre tecnología. Fue sobre personas. Cómo generar adopción real. Cómo posicionar Compras como función estratégica ante la dirección. Cómo construir equipos que sean más capaces gracias a la IA, no a pesar de ella.
